Flores
Flor
Baika-An escrito en japonés

Carmen Monske
Baika-An


Qué es el Zen

 
Fotografía de Miroku

El Zen es un camino espiritual que, aunque proviene del budismo, no está ligado a ninguna religión determinada. Por eso es adecuado para cualquier persona que busque encontrar respuestas a las preguntas existenciales de la vida. Es un camino de práctica a través del cual tratamos de alcanzar la experiencia del despertar a la Realidad verdadera y, con ello, a nuestro verdadero Ser, desde donde brota la fuerza para la vida cotidiana. Esta experiencia, satori, (iluminación) es una experiencia humana universal, de carácter transcendente y transreligiosa, que nos llevará a la paz, la sabiduría y la transformación.

Se dice que “el Zen es una transmisión fuera de toda doctrina, no se basa en palabras ni escritos”.

Se trata de una práctica de meditación sin objeto, es decir, no nos quedamos apegados a ninguna idea o concepto. Es una práctica que se realiza con atención plena, que primeramente nos lleva a nuestro Ser más íntimo y luego hacia las otras personas, animales, plantas y cosas. Con el tiempo llegaremos a una libertad interior que escapa a cualquier descripción.

El Zen arranca de la experiencia de Shakyamuni Buda (Buda = el Despierto, Iluminado) que vivió cinco siglos a.C. en lo que hoy día es Nepal. Una mañana, después de muchos años de severas prácticas de meditación, cayó en la cuenta de la Realidad no dual cuando vio aparecer en el cielo el planeta Venus.

La palabra Zen es una abreviatura de la palabra japonesa Zenna, que proviene del chino Chán. Y Chán, a su vez, proviene del término sánscrito Dhyāna, que significa “recogimiento de la mente”, el cual lleva a un abismamiento en el que no quedará ninguna discriminación dualista. La meta del Zen consiste en esta experiencia de iluminación (satori) que tuvo Shakyamuni Buda.

Fotografía de un ikebana

En el siglo VI, especialmente a través del monje Bodhidharma, el Dhyāna llega a China, donde es influenciado por el Taoísmo. En el siglo XII llega al Japón por el Maestro Eisai, donde adquiere un carácter propio, y en el siglo XX llega a Occidente, donde todavía está en fase de inculturización; una de cuyas características es el fácil acceso a la práctica por parte de seglares.

El Zen puro es un camino espiritual que cambia su estructura exterior, pero su esencia no se puede falsear. Hay una frase Zen que dice: El Dharma (la Verdad) no necesita defensores. Se trata de llegar a conocer por experiencia propia la sabiduría perenne. Como figura en un texto Zen: “Hay una Realidad que precede cielo y Tierra” (Daiō Kokushi).

Siendo transconfesional, no hay ningún Zen budista o Zen cristiano, sino simple y llanamente Zen. De modo que tampoco hay Maestros Zen budistas, sino Maestros Zen que son budistas y Maestros Zen que son cristianos o bien que no pertenecen a ninguna confesión.

No se debería nunca comparar la parte confesional de una religión con el camino de experiencia espiritual de otra religión. Es decir, no se debe comparar Cristianismo con Zen, sino mística y Zen. La persona auténticamente religiosa no se caracteriza por su confesión, sino va más allá de su credo. Religión es la experiencia de lo Divino, de lo Absoluto en el aquí y ahora, de la Nada, como lo llama san Juan de la Cruz.

Por todo ello, el Zen puede ser practicado por cualquier persona, independientemente de su confesión, su creencia o no creencia. Lo que sí ocurrirá es que las ideas religiosas de las personas van transformándose por la práctica continuada del Zen. En el Zen se dice p.ej.: “Mata al Buda y a los Patriarcas cuando te los encuentres”. Lo mismo dice el gran místico alemán Maestro Eckhart de la siguiente forma: “Pido a Dios (Divinidad) que me libre de Dios”.

La persona que irrumpe desde el Zen hacia una experiencia profunda, comprenderá su confesión de una manera diferente, de modo que dejará de ser un obstáculo. Y un cristiano experimentará lo que dijo el Maestro Eckhart: “El Ser de Dios es mi propio Ser”. Como dice el gran Maestro japonés Shibayama (siglo XX): “El Zen es la Verdad misma en el sentido más amplio del término y debe ser entendido y utilizado por todo el género humano porque puede ayudar a formar y refinar el carácter del individuo, volviendo más profundo su pensamiento".

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